lunes, 29 de diciembre de 2014

Abre la puerta

Hagamos un viaje,  solo tienes que abrir una puerta y seguir recto, no es difícil. El viaje lo haremos a oscuras aunque en realidad podremos verlo todo. Cierra los ojos y concéntrate, relájate. Cuando creas estar listo, estira tu mano para coger el picaporte y hacerlo girar. Nada más entres veras el pasillo principal. Camina por el,  no tengas miedo, no pasará nada. A cada lado de este pasillo verás varias puertas correlativas con luces en el techo. Puedes entrar en ellas si quieres, aunque puede sorprenderte lo que veas. Continua caminando por el pasillo, es largo, pero seguro. Una vez andes lo suficiente, verás frente a ti que el camino se bifurca, tu estás en el centro así que tu debes de elegir el que quieres tomar. A ambos lados, junto a estos caminos hay un cartel. En uno de ellos dice: Fácil,  simplemente corto y fácil. En el otro: Largo y difícil. Tu debes de elegir camino tomar. El fácil o el difícil, quizás ya tengas clara la respuesta, pero,  ¿pensaste también en las consecuencias? Yo elegí el difícil, ahora soy un chaval de diecinueve años, que ama el carnaval y con unos amigos que cuenta con una sola mano, un chaval al que intentan destrozar cada vez que pueden. Con insultos, desprecio e ignorandome. Pero, a pesar de esto, aprendí a vivir como quiero vivir, siendo yo mismo. Quizás tú elegiste el camino fácil, quizás tu seas de esos que insultan, puede que por el efecto del alcohol o las drogas que un día decidiste tomar para olvidar quien eres. Pero siempre seguirás siendo tu por mucho que intentes tapar tu verdadero ser. Mira al final del camino que elegiste, ¿mereció la pena?

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