jueves, 22 de enero de 2015

Entendí

Comprendí que no merecía la pena cuando perdí tus besos. Cuando dejé de sentir tu cuerpo junto al mio y mis manos con tu espalda. Agarré aquello  que creí entender y empecé a trabajar en ello, pero al final no sabía nada. No entendí el amor y creo que jamás lo entenderé, al igual que jamás entenderé esos besos vacíos. Agarramos fuertes nuestras manos pero no lo suficiente y al final se separaron. De nada me sirvió las noches en vela llorando pensando en que volverías, pues nunca volviste ni quiero pensar en que o puedas volver, aunque este desgarro de mi alma lo desea con todas sus fuerzas, causando más dolor en mi cabeza y corazón. Ha veces vuelvo a leerte para recordarte, aunque una lágrima cae por mis mejillas cada vez que lo hago. Recordar tu cuerpo, pelo, mirada... Todo me mata. Desearía ser agua de tu sed para que a veces, aunque sólo sea ha veces, pueda saber que me necesitas. Pero ya nada es igual, tu ríes, yo lloro. Al menos sé, que siempre, pase lo que pase, nos unirá el
cielo. Siempre tuyo, Daniel.

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