jueves, 22 de enero de 2015

Frío

Incluso allí los niños tienen frío, no quieren abrigarse, no lo necesitan, pero tienen frío. Mohamed nunca imaginó su destino. Al igual que Abed, Hangar o Jaffar. Todos ellos solo piensan en jugar, ser futbolistas o simplemente hombres. Pero no querían ir allí. Incluso rogaban a su familia no ir. Prometiendo trabajar, dejar la escuela incluso. Pero los tiempos mandan y el gobierno aún más. Las armas que cargan les superan en tamaño y peso. Y las imagines no dejan de repetirse en sus sueños, despertando cada noche. Ya no son niños en edad de jugar, ahora son hombres destinados a morir. Y aún así, en el resto del mundo, aún lloramos cuando pierde nuestro equipo o cuando no conseguimos lo que queremos. Aún buscamos consuelo en un absurdo amor a la vida. Desahucios, hambre guerras... Y aún así buscamos la felicidad en series de televisión y canciones de amor. Un aplauso para el mundo y para los países “desarrollados” y “subdesarrollados” que dejan que los niños mueran en la guerra en lugar de ser niños. Pero claro, al resto del mundo, no le salpica la sangre.

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