sábado, 14 de marzo de 2015

Lucha vacía

-Oye, ¿porque no te vas?, ya sabes como es esto, podría tardar años en despertar, incluso puede que nunca lo haga.
-No puedo.
-¿Es tu hermana? ¿Novia tal vez?
-No, nada de las dos cosas, es una amiga.
-Jamás he visto a un amigo que esté aquí una semana sin salir de la habitación.
-Bueno, es complicado de explicar.
-Tengo tiempo.
-Hace tiempo que la conozco, al verla quise que todo se parase para no dejar nunca de verla. ¿Sabes está sensación de ver a alguien y saber que jamás dejarás de amarla?, eso mismo pensé yo al verla. Cada vez que sonreía era como si tocase el cielo, me quedaba embriagado con el movimiento de su cintura. Al conocerla fue como ver un ángel.
-La quieres.
-Mucho más que eso. No creo que haya palabras para describir el cosquilleo que recorre mi cuerpo cada vez que me habla. Incluso años después de conocerla aún me tiembla la voz al decirle hola.
-¿Se lo has dicho alguna vez?
-A veces es mejor callar, comprender que las princesas no son para los feos, y solo te queda rezar para que ese chico con el que se va la trate tan bien como tu lo harías.
-...
-A veces le digo que la quiero, ella responde -¡Yo también! - Pero hay muchas formas de querer y ahí es cuando ambos somos distintos, diría que es de lo poco en lo que no nos parecemos. Incluso he cogido esa absurda manía de llevar siempre la chaqueta sujeta a la cintura.
-La verdad, yo se lo diría.
-A veces sobran las palabras, y aunque ya sé que sólo seré siempre su amigo, mi corazón y mi cabeza se han aliado para intentar que sea algo más, y sinceramente, a veces me duele hasta el alma cuando intento ser solo su amigo, pero me levanto y sigo luchando por lo mismo. Tu eres medico, y sabes mejor que nadie que el amor no se cura.
-Si algún día despierta, ¿que harás?
-Decirle que acabo de llegar, preguntarle como está y quizás darle un beso en la mejilla, luego me iré de la habitación para llorar fuera, y en justo en ese instante, podré morir tranquilo.

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