jueves, 5 de marzo de 2015

Tu vida

Que bello el día. Cuando ahogabamos penas en un cubo helado con cinco botellines de cerveza. Cuando en el horizonte se divisaba aquel recuerdo borroso de la persona que representaba tristeza. Cuando sonreías y el mundo giraba en torno a tu deslumbrante belleza. Paramos el reloj en las seis. El calor del verano se notaba en cada poro de tu piel. Y fue entre risas y llantos cuando me di cuenta de quien eras. Donde comprendí que tu vida era más importante que la de cualquiera. Cuando aprendí a amarte como amiga, como compañera en el viaje de la vida. Que bello día aquel, que entre risas y alcohol, me enseñaste a querer.

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