lunes, 20 de julio de 2015

Todo por vos (Parte dos)

Inacabable la intensidad del brillo de tus ojos que iluminan incluso a las estrellas desde mi barco. Las aguas de este mar bravío no son rivales para la fuerza de mi corazón. En el mapa que vos me entregasteis, cada vez que agarro uno de sus extremos para abrirlo, puedo sentir la esperanza que usted, reina y señora puso en ella. Todos intentan desafiar a este pequeño barco de guerra donde solo quedo yo, pero los dioses me dan la fuerza necesaria para continuar. Gracias a ese beso que me regalaste en el embarcadero con fe de que nos diese suerte. Por último señora, comunicarle que cada día de mi vida, tanto en tierra como en mar, pienso en usted. Como siempre, daría todo por vos.

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