miércoles, 25 de noviembre de 2015

016

No levantes tu mano si no es para pedir la cuenta de lo que le debes. No abras la mano ni cierres el puño si no es para hacer el viejo truco de la moneda. Sabes bien, que tu sensación de valentía no es más que una ilusión y que aquella a quien pegas el la verdadera valiente. Psicologícamente siempre será más fuerte que tú, y es esa verdad que sabes bien lo que hace que te escondas tras la máscara del desequilibrio. Recuerda ha aquella que te dio la vida y cuantas veces corrigió tu camino, pero incluso eso fue demasiado y tu absurda inteligencia no pudo soportarlo. No creas que sus lágrimas es por tu fuerza o palabras, es por la pena que das. Te crees fuerte y poderoso cuando lo único que haces es jugar a ser alguien, solo porque sabes que no eres nadie. Pon tu puta neurona a trabajar y recuerda cuando le diste la mano, esa misma mano que hoy ni siquiera reconoce al ser que siempre fue su dueño. Mírala a la cara y dile que la verdad, no solo que no la quieras, si no que además eres un cobarde que se humilla ante el mismo, pero no te creas, no te humillas por una especie de trauma, te humillas por lo que eres ahora. Coje la cuna e intenta recordar.
Contra el maltrato, 016

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