lunes, 23 de noviembre de 2015

El marginado (parte 1)

Y todo fue porque sí, porque mientras él lloraba, ella creía que era la única en tener sentimientos. Desde el balcón siempre divisó más allá del propio pueblo, por ello le gustaba esa casa, porque podía ver  a todo el mundo, se sentía como si fuese dios. No obstante, nunca se atrevió ha asomarse al balcón de atrás, pues todo lo que había era un paisaje devastado por un incendio hacía algún tiempo. Antes siempre estaba ahí asomado, contemplaba la acacia de la brisa sobre las hojas de los olivos, observaba a los conejos y liebres correr libremente y se relajaba escuchando el dulce canto de los pájaros. Pero todo acabó cuando un ataque de locura rompió el poco equilibrio mental que le quedaba.
Como cualquier persona más, él se crío amando la vida en sí, era feliz con sus padres y no iba demasiado mal en el colegio. Nunca tuvo muchos amigos, pero siempre pensó que una pequeña cantidad significaba más calidad. Siempre gastaba las mismas bromas, no era muy guapo ni muy popular entre las chicas e incluso todo el mundo se metía con el y le ponían motes como cara pasillo o simplemente, el marginado. Intentaba encajar tras una pantalla que el mismo creó, hacía payasadas para ver a todo el mundo feliz, no era felicidad verdadera y el lo sabía, pero al menos sentía que lo miraban. Como cualquier historia y sin enrollarme mucho pues lo típico, mal en los estudios y peor con las chicas y blabla.
No fue hasta el último año de instituto cuando empezó a integrarse un poco, todos eran más pequeños que él así que lo respetaban. Sentir el respeto por una vez le dio un aspecto y una mentalidad más chulesca, pero nada es para siempre, cuando acabó el año todo volvió como al principio.
Como todo chico de dieciséis años sólo tenía dos preocupaciones, encontrar una chica y tener dinero, no encontró lo segundo pero si lo primero. Hasta entonces solo había tenido algunas relaciones a distancia, fue la primera vez que sería uña y carne con alguien, pero la vida le guardaba un desastroso destino. Sabía perfectamente que nada es para es siempre pero no pensó que todo ocurriría sin motivo alguno y de forma tan rápida. Sin saber porqué, casi pierde a los pocos amigos que le quedaban.
Desde entonces todo le fue mal, lloraba hasta cuando se miraba al espejo y perdió toda moral existe. Se dio de bruces contra el amor y el amor lo mandó a la mierda.
No es este su fin, y faltará mucho, pero cuando sea el fin habrá una sorpresa real, ¿y el campo de atrás?

4 comentarios:

  1. Una historia desde otro punto de vista te hace ver demasiadas cosas.

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  2. Una historia desde otro punto de vista te hace ver demasiadas cosas.

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    1. Gracias por tu comentario, soy de los que tienen un punto negativo de las cosas, pero también pienso que todos de una forma u otra alguna vez nos hemos sentido así

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    2. Gracias por tu comentario, soy de los que tienen un punto negativo de las cosas, pero también pienso que todos de una forma u otra alguna vez nos hemos sentido así

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