sábado, 28 de noviembre de 2015

Mujer artificial

Mujer artificial, debe de ser duro sentir durante años como nadie te mira, como ganas peso mientras tus tetas se vuelven blandas y tu culo fofo. Como sientes que cada día las patas de gallo son más profundas y tu estrés por la desesperación se hace más visible a través de las manchas en tu piel. Como aquel gordo que tienes sentado al lado lo único que hace es pelear con un árbitro de fútbol, y como te llama cariño solo para que le traigas una cerveza o para que le busques los calzoncillos.
Debe de ser duro como tu hijo solo te llama mamá cuando necesita dinero para irse de copas y hace ya varios años que no te da un abrazo fuera de tu cumpleaños o de navidad.
Te levantas a las siete de la mañana para barrer y fregar la mierda que dejan otros. Para poner una olla a hervir, le echas justo los ingredientes que le gusta a tu hija la que está a dieta, o a tu hijo el que odia la verdura. Apenas almuerzas valla a ser que falte y apenas descansas por si acaso necesitan algo. Pasas parte de la tarde haciendo la compra para la cena, el desayuno, el almuerzo, la merienda. Compras con un dinero que ni siquiera sabes de donde lo sacas y eres tu quien pasa la vergüenza de pedirle al dependiente que te lo apunte y que se lo pagarás mañana. Levantas el peso de una casa con pura fuerza de voluntad, cambias la bombilla del salón y cuelgas las cuerdas del tendedero. Te encargas de que todo esté perfecto mientras sigues pasando vergüenza cuando tienes visita porque te exiges que todo esté mejor, pero no puedes tu sola. Mientras tanto, el gordo está enfadado porque su equipo a perdido y tus hijos están hipnotizados por el móvil.
Llega el fin de semana, para ti es lo mismo, cada día un bucle en el que sólo pasan las horas, pero tus hijos no están y mientras tu marido duerme, tu tienes los ojos muy abiertos ansiando escuchar la puerta, pero solo la escuchas cuando ya es hora de volver a fregar.
Desde aquí, les ruego a todos esos hijos e hijas, que le deis un abrazo a vuestras madres sin que ella os lo pida. Ayudadle en todo lo que podáis porque no son robots, no están programadas para que a ti no te falte nada, son personas y no están a tu servicio. Y lo más importante, puede que ellas hagan que a ti no te falte nada pero algún día será ella quien te falte, ¿que hareis entonces? No pido que seáis ustedes quien cargue con la casa a su espalda pero una espalda más el pulgar de tu dedo, es más fuerte. Abrazad a vuestras madres, ¿quien sabe?, seguramente algún día, serás tú quien necesites un abrazo.

Posdata: Gracias mamá.

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