jueves, 17 de diciembre de 2015

Jaula de aluminio

Cuidaste de aquella paloma hasta curar su ala, solo unos meses de reposo y ahora que toca decir adiós te resulta imposible. Intentas abrir su cárcel de aluminio pero la puerta está atrancada, o arrancada está tu alma y te es imposible dejarla ir.
El ser vivo es libre por derecho y lo usa siempre que puede, tu eres libre, pero te haces esclavo de tus recuerdos.
Coges esa paloma con la misma delicadeza que una madre besa a su hijo e incluso, una lágrima deja una marca perfilando tu rostro mientras abres la ventana.
Sabes que el ave alzará el vuelo sin más necesidad que una corriente de aire caliente, y ni siquiera tendrá necesidad de batir sus alas. Observarás su vuelo durante unos segundos viendo como se aleja cada vez más y pronto, estará tan lejos que serás incapaz de alcanzarla.
Ahí será cuando recuerdes a tu amiga la rubia, esa que nunca falla, y te acabarás ahogando en ella, pero ella se acaba y no te libera de tus cadenas.
Libertad amiga, libertad traidora, al final, alzó el vuelo tu paloma.

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