martes, 7 de abril de 2015

Así es

Tanto, tanto daría, por las cosas más insignificantes de esta absurda vida. Por tus insignificantes cosas. Por ser yo quien reciba tus buenos días, como antes. Por ser yo a quien le dediques un también te quiero, como antes, incluso por ser yo con quien hables durante horas detrás de un móvil, hasta cuando no haya nada más que hablar, hasta que nos sangren los dedos de tanto escribir. A veces las palabras suenan tristes, incluso cuando imaginamos que las decimos pero nuestra voz calla. El valor nace de una simple mirada y una sonrisa, pero mi valor se niega a salir porque no es a mí a quien sonríes. Sólo hay un primer amor a lo largo de nuestras vidas, pero ni el más duro contrincante es capaz de ganar cuando el objetivo no quiere que gane. Son duras las lecciones que hemos aprendido y que aprenderemos a lo largo de este juego que es la vida, a veces hasta son injustas a nuestro parecer, pero lo cierto es que no podemos hacer nada, que tenemos que aprender a pasar página y mirar hacia delante con la cabeza alta incluso cuando no tengamos fuerzas. Yo jamás cumplí ese ejemplo, yo jamás me rendí y jamás lo haré, porque ella lo merece todo y más, pero también sé, que jamás seré yo quien reciba sus besos y que habrá otro que sí los reciba, pero así es mi vida, la vida que yo elegí y la que otros muchos eligieron, la de no rendirse, por ella.