domingo, 29 de noviembre de 2015

Cobardía

No entiendo porque tus brazos no rodean su cuerpo. Porque el miedo te invade cuando la ves y no te atreves a decir con palabras lo que tu corazón grita. No alcanzo a entender porque la sutileza ni porque te quedas mirándola con cara de pringado. Oportunidad solo hay una para no rebasar la fina línea que une la amistad con el amor y tu ni siquiera eres capaz de intentar no rebasarla. Puede que tu tengas quince años y ella veinte o al revés, pero si hablamos de amor nadie dijo nunca una edad estimada, claro, solo si hablamos de amor. Te tomas una copa con un amigo mientras la ves enfrente e intentas hablar de temas intelectuales para ver si mira hacía ti, escondiendote de bromas y queriendo parecer listo pero no lo eres. Pasas los días en la misma mesa para ver si por casualidad da una vuelta y pasa junto a ti y cuando lo hace, la miras de reojo, pagas la cuenta y te vas a pasar las horas hasta el próximo día. Eres tan cobarde que incluso te avergüenzas de ti mismo y pasas las horas pensando en las palabras exactas, palabras que no le dices. Pero ella si es valiente y llega el día en el que la ves caminar junto a otro. Lo pasas tan mal que no puedes dormir y piensas que no puedes competir con él. Pero la única razón es que ni siquiera te presentaste a la competición. Al final, en lugar de esperar y luchar, te resignas a olvidarla sin más compañía que una copa en tus manos. Tus amigos se van de tu lado por tu mentalidad negativa y tus paranoias cada vez son más frecuentes.
El miedo hace que te quedes tan solo que que todo se convierte en tu enemigo. Y lo peor es que sabes que el único culpable eres tú por no callar tus miedos.
Por favor, intentad ser valientes, no seáis como el.

sábado, 28 de noviembre de 2015

Mujer artificial

Mujer artificial, debe de ser duro sentir durante años como nadie te mira, como ganas peso mientras tus tetas se vuelven blandas y tu culo fofo. Como sientes que cada día las patas de gallo son más profundas y tu estrés por la desesperación se hace más visible a través de las manchas en tu piel. Como aquel gordo que tienes sentado al lado lo único que hace es pelear con un árbitro de fútbol, y como te llama cariño solo para que le traigas una cerveza o para que le busques los calzoncillos.
Debe de ser duro como tu hijo solo te llama mamá cuando necesita dinero para irse de copas y hace ya varios años que no te da un abrazo fuera de tu cumpleaños o de navidad.
Te levantas a las siete de la mañana para barrer y fregar la mierda que dejan otros. Para poner una olla a hervir, le echas justo los ingredientes que le gusta a tu hija la que está a dieta, o a tu hijo el que odia la verdura. Apenas almuerzas valla a ser que falte y apenas descansas por si acaso necesitan algo. Pasas parte de la tarde haciendo la compra para la cena, el desayuno, el almuerzo, la merienda. Compras con un dinero que ni siquiera sabes de donde lo sacas y eres tu quien pasa la vergüenza de pedirle al dependiente que te lo apunte y que se lo pagarás mañana. Levantas el peso de una casa con pura fuerza de voluntad, cambias la bombilla del salón y cuelgas las cuerdas del tendedero. Te encargas de que todo esté perfecto mientras sigues pasando vergüenza cuando tienes visita porque te exiges que todo esté mejor, pero no puedes tu sola. Mientras tanto, el gordo está enfadado porque su equipo a perdido y tus hijos están hipnotizados por el móvil.
Llega el fin de semana, para ti es lo mismo, cada día un bucle en el que sólo pasan las horas, pero tus hijos no están y mientras tu marido duerme, tu tienes los ojos muy abiertos ansiando escuchar la puerta, pero solo la escuchas cuando ya es hora de volver a fregar.
Desde aquí, les ruego a todos esos hijos e hijas, que le deis un abrazo a vuestras madres sin que ella os lo pida. Ayudadle en todo lo que podáis porque no son robots, no están programadas para que a ti no te falte nada, son personas y no están a tu servicio. Y lo más importante, puede que ellas hagan que a ti no te falte nada pero algún día será ella quien te falte, ¿que hareis entonces? No pido que seáis ustedes quien cargue con la casa a su espalda pero una espalda más el pulgar de tu dedo, es más fuerte. Abrazad a vuestras madres, ¿quien sabe?, seguramente algún día, serás tú quien necesites un abrazo.

Posdata: Gracias mamá.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Futuro oxidado

Ya lo dijo alguien, evoluciona, pues no es lo mismo ser humano que persona. Así pues, los demonios interiores solo salen cuando crees ser dios por tener una oportunidad. Una oportunidad que a cualquiera de ustedes podría duraros cuatro años. No pienso que sea fácil gobernar un país en tal estado, pero si tenéis un solo matiz de honradez les ruego que lo escuchen.
No creo en la política, soy un ciudadano más afectado por la crisis que nosotros mismos creamos. No culpo a un gobierno de la ruina pues si este fuese el culpable, posiblemente ya estaríamos hablando de otro tema más drástico.
Pido desde aquí, a ustedes los cuatro grandes, que no dejéis de ser personas. Es tentador el deseo de tener una vida resuelta a base de sobres y maletines. Pero nunca un país tuvo tanto miedo.
Soy andaluz, aquí no tenemos grandes empresas ni nos sobra el dinero. Para cualquier persona de a pie, su empresa son los olivos y su finiquito el paro, pero esto solo a los mayores.
Tengo diecinueve años, para un régimen agrario tengo que conseguir sesenta peonadas y pagar noventa euros de seguro al mes durante un año, luego treinta peonadas más para al final, cobrar cuatrocientos veintisiete euros al mes.
Vivo una situación como la de cualquier joven, llámenme nini o lo que sea, pero no estudio ni trabajo porque el estudio es caro y el trabajo escasea. Para colmo, para trabajar tienes que saber antes, pero no dais oportunidad de aprender. Dentro de poco, las máquinas sustituirán al obrero, y el obrero no tendrá nada.
Solo tengo diecinueve años querido futuro presidente, pero mi futuro es tan negro como se volverá su alma. Los jóvenes no tenemos en quien ni en que confiar, y estamos desesperados, de verdad, no se si alguna vez sentiste como tu familia vio la desesperación, pero recuerdalo cuando nazca tu demonio.
Futuro presidente, por favor, sea usted nuestro rayo de esperanza, los jóvenes españoles lo necesitamos. Y algún día usted, también nos necesitará a nosotros, somos la cara y la cruz de una moneda oxidada. Por favor, ayudenos a tener futuro.
Atentamente: Un joven más.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

016

No levantes tu mano si no es para pedir la cuenta de lo que le debes. No abras la mano ni cierres el puño si no es para hacer el viejo truco de la moneda. Sabes bien, que tu sensación de valentía no es más que una ilusión y que aquella a quien pegas el la verdadera valiente. Psicologícamente siempre será más fuerte que tú, y es esa verdad que sabes bien lo que hace que te escondas tras la máscara del desequilibrio. Recuerda ha aquella que te dio la vida y cuantas veces corrigió tu camino, pero incluso eso fue demasiado y tu absurda inteligencia no pudo soportarlo. No creas que sus lágrimas es por tu fuerza o palabras, es por la pena que das. Te crees fuerte y poderoso cuando lo único que haces es jugar a ser alguien, solo porque sabes que no eres nadie. Pon tu puta neurona a trabajar y recuerda cuando le diste la mano, esa misma mano que hoy ni siquiera reconoce al ser que siempre fue su dueño. Mírala a la cara y dile que la verdad, no solo que no la quieras, si no que además eres un cobarde que se humilla ante el mismo, pero no te creas, no te humillas por una especie de trauma, te humillas por lo que eres ahora. Coje la cuna e intenta recordar.
Contra el maltrato, 016

martes, 24 de noviembre de 2015

Puente de medias columnas

Nunca tuve miedo al no, simplemente no quise que nuestras miradas no se cruzaran de esa manera. Que fuésemos dos actores de cine con una historia sin final feliz. Que el camino se bifurcacase de tal manera, que nunca volviese a ver la hoguera de su alma como en aquel campamento. La envidia siempre me corrompió, no entendía como aquel cani podía llevarse a la chica, cuando siempre entendí por boca de ellas, que buscaban a un hombre que realmente la entendiera y quisiese.
Todo para mi es como un gran sin sentido, cualquier cosa que me rodea, como un aura cuyo color no alcanzo a entender. La vida siempre pone a cada uno en su lugar, y ni siquiera se que lugar es el mío. Deambulo entre el cielo y el infierno con un camino que va en zigzag. Como si fuese un perro en una competición de agility, no paro de correr para recibir una galleta y que los demás se lleven el premio.
No obstante, la paciencia es algo que pocos tienen y se dice de ella que es una gran virtud, pero mi virtud no es la paciencia expresamente, es más, ni siquiera se cual es.
Todos intenta consolarte con palabras que en realidad son agujas, “tranquilo todo pasará” te dicen, y lo único que pasa es el tiempo. No se si se darán cuenta o no pero vale más una verdad que mil mentiras.
Se perfectamente que soy el puente entre ella y el, que da consejos incesantes para que nada valla mal y no cambiar la agenda, pero incluso el puente necesita columnas para sostenerlo y a su vez, las columnas una superficie sólida.
No se si es el físico o mi miedo lo que me hace ver que nada saldrá bien, pero el Olimpo está plagado y yo sigo siendo quien deja ofrendas.

lunes, 23 de noviembre de 2015

El marginado (parte 1)

Y todo fue porque sí, porque mientras él lloraba, ella creía que era la única en tener sentimientos. Desde el balcón siempre divisó más allá del propio pueblo, por ello le gustaba esa casa, porque podía ver  a todo el mundo, se sentía como si fuese dios. No obstante, nunca se atrevió ha asomarse al balcón de atrás, pues todo lo que había era un paisaje devastado por un incendio hacía algún tiempo. Antes siempre estaba ahí asomado, contemplaba la acacia de la brisa sobre las hojas de los olivos, observaba a los conejos y liebres correr libremente y se relajaba escuchando el dulce canto de los pájaros. Pero todo acabó cuando un ataque de locura rompió el poco equilibrio mental que le quedaba.
Como cualquier persona más, él se crío amando la vida en sí, era feliz con sus padres y no iba demasiado mal en el colegio. Nunca tuvo muchos amigos, pero siempre pensó que una pequeña cantidad significaba más calidad. Siempre gastaba las mismas bromas, no era muy guapo ni muy popular entre las chicas e incluso todo el mundo se metía con el y le ponían motes como cara pasillo o simplemente, el marginado. Intentaba encajar tras una pantalla que el mismo creó, hacía payasadas para ver a todo el mundo feliz, no era felicidad verdadera y el lo sabía, pero al menos sentía que lo miraban. Como cualquier historia y sin enrollarme mucho pues lo típico, mal en los estudios y peor con las chicas y blabla.
No fue hasta el último año de instituto cuando empezó a integrarse un poco, todos eran más pequeños que él así que lo respetaban. Sentir el respeto por una vez le dio un aspecto y una mentalidad más chulesca, pero nada es para siempre, cuando acabó el año todo volvió como al principio.
Como todo chico de dieciséis años sólo tenía dos preocupaciones, encontrar una chica y tener dinero, no encontró lo segundo pero si lo primero. Hasta entonces solo había tenido algunas relaciones a distancia, fue la primera vez que sería uña y carne con alguien, pero la vida le guardaba un desastroso destino. Sabía perfectamente que nada es para es siempre pero no pensó que todo ocurriría sin motivo alguno y de forma tan rápida. Sin saber porqué, casi pierde a los pocos amigos que le quedaban.
Desde entonces todo le fue mal, lloraba hasta cuando se miraba al espejo y perdió toda moral existe. Se dio de bruces contra el amor y el amor lo mandó a la mierda.
No es este su fin, y faltará mucho, pero cuando sea el fin habrá una sorpresa real, ¿y el campo de atrás?

domingo, 15 de noviembre de 2015

Carta sincera

Siempre atrás, como esa manecilla del reloj oxidada fija en las tres del mediodía, adelantándose a las doce de la noche pero volviendo atrás horas después. Como jugador de banquillo, o en la grada si el partido es importante. Gatear, andar y correr, tres fases de la vida a cada cuál mejor y más dura dependiendo de la edad.
Aprendí pronto que gatear te hace arañazos en las rodillas, que si avanzas sufres, el suelo está frío y a veces hay cristales que pueden cortar incluso la piel más dura, que las heridas superficiales solo necesitan una medicina para sanar antes y solo unas pocas dejan cicatriz. Aprendí que, los recuerdos a esta edad no son muchos, quizás por el juego de la vida que no te deja recordar tiempos mejores, cuya única preocupación es volver a la cuna en los brazos de tu madre. Cada día es un cumpleaños en los que ríes y disfrutas, sin más necesidad que la de un biberón cada tres horas y dormir y más dormir.
Aprender a andar es como montar en bicicleta, al principio tropiezas incluso con lo que no existe y mesitas ruedas pequeñas a cada lado para mantener el equilibrio, pero poco a poco aprendes gracias al brazo protector de tu padre, que siempre está ahí pase lo que pase.  Pero hay momentos en los que sus brazos no están, como una estrella fugaz a la que no da tiempo de terminar de pedir tu deseo. Tan solo buscas respuestas en donde no las hay pues las preguntas son absurdas, no existe explicación lógica a la estupidez humana y buscamos explicaciones mirando al cielo como idiotas, adentrándonos en una religión o creado mentiras y más mentiras para camuflar quien eres. Te evades del mundo para que no te conozcan pero todos te conocen y saben que no eres más que un capullo integral.
Y cuando al fin aprendes a correr, solo corres para salvarte de la guadaña.
Tres fases de dolor, desde el punto de vista de un capullo más, un capullo incapaz de entender la vida, que se asusta de si mismo por envidia a otros que les va bien. Inseguro por ser quien es y ni siquiera se quien soy. Deseando cobrar del curro para ahogar penas en alcohol a sabiendas de que las penas saben flotar. Bebiendo abscenta para emborracharse antes y ahorrar dinero para seguir flotando penas. Eso soy yo, un capullo integral, y esta quizás, sea la única verdad que veréis en mucho tiempo.

sábado, 7 de noviembre de 2015

Te quiero, pase lo que pase y siempre lo aré

Te querré por siempre, palabra grande de promesa pequeña dentro de la misma frase, solo cuatro palabras para tres significados. Sustantivos derivados de verbos inapropiados, promesas ajenas a aquel ayer, donde un te quiero era grande pero poco a poco perdió significado. Creer o no en el arte del amor, que más da, asesiné a mi media naranja y abracé mi demonio, vendí mi alma a Lucifer para ser yo mi naranja entera. Creer o no, que mas da, si creer en aquello que no existe es como querer recuperar el abrazo que una vez abarcó tu mundo. Para creer solo existen dos caminos, curarse o aceptar la experiencia, pero no todas las heridas sanan y experiencia no es más el nombre que ponemos a nuestros errores. Creer o no, que mas da.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Luna y estrella

Oscura noche que clavas tu luna en mi, estrellas que deslizan la luz en mi oscuridad y planetas escondidos que sosiegan mi alma. Os pido valor, palabras y oportunidad, para hablar con aquella cuya mirada me cautiva y su sonrisa me enreda. Alumbrad el camino que hasta ella me lleve y sostened el duro hueso de la conversación. Traed vuestros ángeles para guardar su corazón que yo seré quién mantenga su llave a buen recaudo. Dadme valor para decir hola y obligación de mover los labios para entonar tan pequeña palabra y de tanto significado, amor. Os pido razón para entonar el mea culpa cuando mis palabras nieguen lo que mi corazón mantiene. Pero a ella, sobre todo os pido a ella, su mirada y su cuerpo, ilusión y deseo de mis brazos, regaladme su corazón y vos será testigo de un hombre con miedo a perderla.