martes, 9 de febrero de 2016

Esclavos del me gusta

Incluso ahí donde el alma es tan pura que puede verse, la mirada juega tan malas pasadas que no ves mas allá de la carcasa.
Al ritmo de reggaeton con pasos que bien serían dignos de una película porno, al mismo ritmo crecen las tecnologías y nuestro afán de protagonismo. Nos prostituimos en aplicaciones móviles con la esperanza de encontrar el amor tras una pantalla plagada de arañazos, incluso subimos fotos para que los pajilleros le den a un botón y automáticamente, pum, dinero en el banco. Pasamos la vida entre botones de “me gusta”, cuando en realidad lo único que te gusta es su culo prieto y esas tetas de silicona.  Sinceramente, si somos la especie avanzada, siento compasión por los microbios.
Somos esclavos de un dios llamado dinero junto a su profeta el móvil.
Ya lo dijo el sabio, hay esclavos por naturaleza, y nosotros somos los únicos esclavos del mundo.
Me compadezco de aquel que aún piense que es superior, cuando lo único superior es su ego.
Me gustas en una pantalla, gran forma de aprovechar la tecnología que tenemos los seres del siglo XXI, gracias nuevas generaciones de niños ratas y niñas guarras, el futuro está asegurado ;).

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