viernes, 19 de mayo de 2017

No es que no queramos

Como encender un cigarro sin dar calada alguna, consumiéndose lentamente por la pequeña llama que arde dentro de él, poco a poco, lo justo para no temer hasta no sentir como el calor llega hasta la boquilla. Mucho más rápido, si el viento se torna fuerte y victorioso.
Así como la primera parte de la secuela más interesante, donde no ver el final pues en ninguna parte pone FIN, donde siempre queda la intriga del saber qué pasará, donde las preguntas son infinitas y no existen respuestas.
Así como intentar acercarse a ti, caminando inmerso en el bucle del infinito de tus ojos. Alejándote si tan solo consigo poner un dedo en tu rodilla mientras tomamos un café, pero a la vez, acercando tus manos a las mías cuando yo me antojo distante, tan arisca y tan cercana, simplemente tú.
Querer o no querer, pues poder todo se puede, pero no es que no queramos, simplemente aún no es tiempo, aún no salió el arcoiris que nos una ni el minutero marcó la hora correcta para besarte, aún mis manos no son suficientes para masajear tu espalda y mi voz, no sabe decir que te quiero cuando estás enfrente.
No es que no queramos, es que aún no aprendimos a amarnos.

martes, 24 de enero de 2017

Capitana de mi espejo

¿Serías capaz de romper el espejo? De ver quien eres, ver cada surco que cada lágrima dejó en ti y cada cicatriz de cada vez que tropezaste con las piedras del camino.
Romper el espejo para avanzar sobre el cristal que una vez reflejó tu rostro, para cortarte los pies con los trozos más pequeños, clavandolos en tu talón, como un lastre que cargar durante toda tu vida. Para sangrar los recuerdos de una guerra pérdida, de una bala en el aire, un contínuo lamento.
Observarte en el espejo para entender que fuiste valiente porque nunca nadie fue capaz de hacerlo, de mirarse y entender que realmente no eres quien quisiste ser, pero a la vez siendo mejor, mas grande, mas valiente.
Tocarte la mejilla justo ahí,  como si de una brújula se tratase, donde siempre estuvo la mano señalada, donde el rojo sangre formaba parte de tu ser, tocarte la mejilla para volver a encontrar el rumbo.
A ti, que secas tus lágrimas para que el sol brille más fuerte, para que las nubes no tapen el cielo y el techo no te impida volar. Marinera de cristales, capitana de mi espejo, que todos oigan tu silencio.
Ni una más 016.

martes, 10 de enero de 2017

Mi odisea

Le di las gracias a Cupido después de abrazar a Hades, de acariciar a Cancerbero y sentir su mandíbula en mi cuello.
De dioses va la cosa, pues dime Cronos, como pudo ser que tu, dios del tiempo, no quisieses dar marcha atrás para recuperar el trono, si tan solo, tuviste que haber movido un dedo.
Ten presente Dionisio, que en tu elixir flotan mis recuerdos de lo que pudo ser, de aquel tiempo atrás, cuando cupido acertó al hombre equivocado, y te abracé para olvidar. Pero tu, tan irónico como siempre callaste, para no decirme, que ni siquiera tu mas preciado néctar, puede arrancar la flecha del amor que tu amigo con pañales clavó en mi corazón.
Quisiera haber conocido a la mas madura de todas, pues Hera, en tu pecho nace todo aquello que soñé, pero maldito Zeus, que en forma de un toro blanco se convirtió, para encandilar con el fuego de Hefesto a la mortal mas hermosa, poseída por la belleza de Afrodita, y naciendo así, el mas fuerte de los mortales, Heracles.
Te pido a ti, Poseidón, que en tu tridente guardes la justicia de los mares, que le des calma a mi navío hasta el mar de las almas perdidas, o que desates la tormenta mas mortal para acabar conmigo de un solo soplido de tus labios.
Le doy las gracias a Cupido, pues en mandíbulas de cancerbero, supe que por vos mi vida daría, y que lucharía contra los doce sin miedo alguno, a sabiendas del resultado.
A Zeus pongo por testigo, que ni siquiera tu, en la forma que sea, seras capaz de hacer que no salga de las puertas del averno, pues esta flecha clavada, acertó de lleno y ningún dios, hará que deje de luchar por lo que un día podrá ser.
Te confio a ti Morfeo, mi sueño mas profundo, pues en mi caja de pandora, aun queda la esperanza.