martes, 10 de enero de 2017

Mi odisea

Le di las gracias a Cupido después de abrazar a Hades, de acariciar a Cancerbero y sentir su mandíbula en mi cuello.
De dioses va la cosa, pues dime Cronos, como pudo ser que tu, dios del tiempo, no quisieses dar marcha atrás para recuperar el trono, si tan solo, tuviste que haber movido un dedo.
Ten presente Dionisio, que en tu elixir flotan mis recuerdos de lo que pudo ser, de aquel tiempo atrás, cuando cupido acertó al hombre equivocado, y te abracé para olvidar. Pero tu, tan irónico como siempre callaste, para no decirme, que ni siquiera tu mas preciado néctar, puede arrancar la flecha del amor que tu amigo con pañales clavó en mi corazón.
Quisiera haber conocido a la mas madura de todas, pues Hera, en tu pecho nace todo aquello que soñé, pero maldito Zeus, que en forma de un toro blanco se convirtió, para encandilar con el fuego de Hefesto a la mortal mas hermosa, poseída por la belleza de Afrodita, y naciendo así, el mas fuerte de los mortales, Heracles.
Te pido a ti, Poseidón, que en tu tridente guardes la justicia de los mares, que le des calma a mi navío hasta el mar de las almas perdidas, o que desates la tormenta mas mortal para acabar conmigo de un solo soplido de tus labios.
Le doy las gracias a Cupido, pues en mandíbulas de cancerbero, supe que por vos mi vida daría, y que lucharía contra los doce sin miedo alguno, a sabiendas del resultado.
A Zeus pongo por testigo, que ni siquiera tu, en la forma que sea, seras capaz de hacer que no salga de las puertas del averno, pues esta flecha clavada, acertó de lleno y ningún dios, hará que deje de luchar por lo que un día podrá ser.
Te confio a ti Morfeo, mi sueño mas profundo, pues en mi caja de pandora, aun queda la esperanza.

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